Darte cuenta que esos momentos ya no volverán a suceder, que a las ocho de la mañana no las veras aparecer por aquel pasillo de cuadritos verdes, con sus faldas cortas y sus polos blancos.
Pero después de días de bajón y momentos en los que piensas que todo va a cambiar, pero llega el viernes y te das cuenta de que no, de que se siguen poniendo sus tacones y sus faldas cortas y que llegan al lugar donde habías quedado con ellas y que llevan ya un cigarro en la boca y te dicen quiero hacerme fotos, quiero reír y quiero pasármelo bien.

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